martes, 4 de octubre de 2011

ANARQUISMO

Su nombre proviene de dos palabras griegas: “a”, que significa “no”, “sin”, es una negación; y “arquía” que significa poder, autoridad. Así que “anarquía” quiere decir “sin poder”, “sin autoridad” y, por extensión, sin Estado.  El anarquismo es entonces un movimiento que se opone completamente a toda forma de autoridad coactiva, y reivindica, por el contrario, la máxima libertad posible para el hombre. Por esto es que también se les da el nombre de libertarios.
En la época moderna, las raíces del anarquismo se encuentran en la Revolución Francesa. Esta había levantado la bandera de la libertad y de los derechos naturales del hombre. Pero, piensan los anarquistas que al mantener y defender la propiedad privada, los burgueses liberales que la protagonizaron estaban cimentando la desigualdad social, y con ella, falseando una pretendida libertad política. Llevando a los extremos los ideales proclamados por aquella Revolución, exigen que los principios reconocidos y aplicados en el dominio político se extiendan también a la Sociedad, o sea, que la libertad política se traduzca en igualdad social. Sólo de esta manera podría existir la libertad para todos y cada uno de los integrantes de la colectividad.

Para ir descubriendo cómo se van conformando las ideas que integran el anarquismo del siglo XIX es útil esbozar el pensamiento de algunos de sus principales exponentes.

PIERRE JOSEPH PROUDHON (1809 – 1864). Recuerden lo mencionado en clase, al respecto de que muchos autores incluyen dentro del socialismo utópico a Prodhom. Su idea relevante es la de la Justicia, pero una justicia inmanente, inherente al hombre que no necesita para sostenerse de ninguna autoridad superior, sea política o religiosa. Con ello rechaza al Estado  y a la religión. También se opone a la propiedad privada. Admitía en cambio la “posesión” de un bien, que era una especie de propiedad relativa, estimuladora de trabajo humano, pero carente de abusos por el control que la sociedad ejercería sobre ella.

Deseaba asegurar a cada hombre la posesión privada de la propiedad que necesitase para la producción, y durante todo el tiempo que él y sus herederos la utilizasen, porque entendía que la base de la sociedad era el libre intercambio entre individuos productores de valores creados por el trabajo Se obtendría esa libertad de intercambio mediante el “crédito gratuito”, capital proporcionado a todos los hombres para que produjeran bienes y servicios intercambiables en el mercado, por un banco nacional de administración común. Llamó mutualismo a ese sistema. Asegurando así a cada hombre las condiciones materiales de su existencia, toda forma de gobierno sería superflua, además de nociva porque todas implicaban la negación de la libertad humana.

Proudhon es considerado el padre del anarquismo.


MIGUEL BAKUNIN (1814 – 1876). Pertenecía a la nobleza rusa, aunque vivió mucho tiempo exiliado en diversas ciudades de Europa occidental, sobre todo en París, donde confluían los pensadores revolucionarios de todo el continente. Conoció a Proudhon y a Marx y fue muy influido por la filosofía hegeliana. 

Además de teórico fue un revolucionario práctico y su nombre se vincula a la corriente  rusa llamada “nihilismo”. Tomando la tríada dialéctica hegeliana como base, afirma que en la primera etapa, la tesis, predomina la “animalidad del hombre”, esto es, el hombre sometido a sus instintos. La antitesis sería la lucha de la razón humana por destruir esos símbolos de la esclavitud; y la síntesis sería la libertad humana: la desaparición de todos los lazos que esclavizan al hombre.

Rechazaba la religión porque sometía espiritualmente al hombre. Rechazaba al Estado porque por un lado, envilecía [1] a los gobernados y por otro, corrompía a los gobernantes. En tanto existiera esa institución que limitaba al hombre, la libertad de éste sería imposible de obtener. Pero no se trata de la libertad de un solo hombre, sino de la libertad de toda la Sociedad: la libertad de uno es en función de la libertad de todos: “Yo soy humano y libre, sino en tanto que reconozco la libertad y la humanidad de todos los hombres que me rodean”.

Al repudiar al Estado, repudiaba su base, que era la propiedad privada. Admitiendo que la producción era un fenómeno colectivo y no individual, propugnaba porque los medios de producción se convirtieran en propiedad colectiva de la Sociedad. Pero esta Sociedad era el resultado del ingreso libremente consentido de cada hombre: no hay obligación de entrar en ella, ni, una vez en ella, se está sometido a nadie. Decía: “Yo quiero la organización de la Sociedad y de la propiedad colectiva o social, de abajo arriba, por la vía de la libre asociación, y no de arriba abajo por medio de una autoridad, cualquiera que sea”. 

PEDRO KROPOTKIN (1842 – 1921).  Fue un príncipe ruso que también vivió muchos años exiliado. Creía que los hombres vivían más felices en grupos pequeños, donde podían desarrollar mejor su inclinación innata a la ayuda mutua y a las formas democráticas. Estas pequeñas comunidades, con propiedad común y dirección común de los medios de producción, no necesitaban de ninguna autoridad coactiva, y menos aún del Estado. Se mantendrían unidas por el lazo de su esfuerzo cooperativo para proporcionarse a sí mismas los medios de una vida buena.
En definitiva, para Kropotkin, los hombres tienden a cooperar entre sí de forma natural, y sí hasta ahora no lo han hecho es por las trabas impuestas por una autoridad coactiva (todas las instituciones sociales). La función del reformador social debe ser por lo tanto, destructiva: cuando hayan desaparecido esas trabas, los hombres pueden ser abandonados sin peligro a la tarea de construir la nueva sociedad de acuerdo con sus impulsos cooperativos naturales. Crear, es función del pueblo mismo cuando se le deja en libertad.
Estas ideas lo aproximan al pensamiento de Bakunin, y es que ambos son los principales exponentes de lo que se llamó, dentro del anarquismo, la corriente anarco – comunista o comunismo libertario.
En líneas generales, y tratando de hacer un resumen de las ideas comunes a todos estos representantes del anarquismo tenemos que:
Están en contra de:
El estado. Los anarquistas entienden que el poder corrompe. Cualquiera sea el individuo o la clase social que asuma el poder y lo ejerza, se corromperá. Por lo tanto, piensan que es imprescindible destruir el poder (y toda autoridad coactiva) para recuperar la salud moral de los hombres y librarlos de las deformaciones que acarrea a sus espíritus.
La Propiedad Privada. Están en contra de la propiedad privada de los medios de producción. Son partidarios de la socialización de esos medios, aunque hay algunas excepciones (Ej. Proudhon). Creen que la socialización de la propiedad traerá la prosperidad de la colectividad y por ende, la de todos sus miembros.
Votos irrevocables. Por ejemplo el matrimonio y los lazos sacerdotales. Todo compromiso que atara al hombre de por vida, impidiéndole manifestar libremente su voluntad, era rechazado como contrario a la naturaleza humana.
Están a favor de:
La libertad humana. Es su principal postulado. En la plena libertad es como puede realizarse el hombre plenamente; la libertad es la condición de su humanidad. Pero no sólo la libertad individual, personal, sino también la colectiva, la de todos los hombres. Porque nadie será libre si su prójimo no lo es también. Pero, admitiendo que el hombre es un ser social y que la producción se realiza colectivamente, la mayoría de los anarquistas aceptaba que esa libertad estuviera limitada por una mínima organización social.
La revolución social. La revolución social debía realizarse en forma espontánea, naciendo naturalmente de las masas de la población, para destruir al Estado y la propiedad privada en forma inmediata. Es decir, se destruiría la sociedad capitalista para sustituirla inmediatamente por la sociedad anarquista. En este punto también difieren del marxismo, al rechazar la idea de éste de la necesidad de un partido que conduzca a las masas.
La sociedad anarquista. Producida la revolución social y destruido el Estado, la sociedad se organizaría en torno a comunas. Serían comunidades de producción y de consumo que abastecerían las necesidades de sus integrantes. El ingreso a ellas sería totalmente voluntario, y cualquier persona podría abandonarlas según su voluntad. La comuna sería una asociación voluntaria, libre, sin coacciones, donde no existiría gobierno sino administración común de los bienes comunes. Las comunas entrarían en contacto entre sí dentro de una región (han desaparecido las fronteras nacionales junto con los Estados), luego a nivel continental y finalmente a nivel mundial, a través de sucesivas federaciones. Optaron por esta fórmula política de la federación porque es la única que las colocaría a todas en un pie de igualdad; no supone un gobierno sino un vínculo entre iguales.


[1] Hacer vil y despreciable una cosa. Perder uno la estimación que tenía.

SOCIALISMO REVISIONISTA

  

EDUARDO BERNSTEIN (1850 – 1932) fue un pensador alemán que escribió a fines del siglo XIX. Era marxista, pero sometió esa teoría a una revisión a la luz de las nuevas realidades históricas surgidas en la segunda mitad del siglo. Al escribir en el último decenio del siglo, Bernstein estaba considerando la situación europea de la segunda Revolución Industrial, la que difería sensiblemente en muchos aspectos  de la analizada por Marx. De allí sus discrepancias con éste y la formulación de su propia teoría político – económica

Las diferencias se encontraban en muchos hechos distintos. En la segunda Revolución, la industria se había convertido en la espina dorsal de los principales países europeos; el proletariado, por ende, había crecido tanto en número como en importancia económica y social, lo que creó presiones que llevaron a contemplarlo a través de nutrida legislación laboral y social. Al mismo tiempo, ese proletariado empezó a organizarse en sindicatos obteniendo así la fuerza necesaria para hacer cumplir esa legislación, elevar sus salarios y mejorar en general sus condiciones de vida y de trabajo. Habían nacido ya los Partidos socialistas en varios países europeos, y su función principal fue batallar para lograr una elevación del nivel de vida de la clase obrera a través de su labor parlamentaria y de su defensa política.











 

Marxismo

A los efectos de una mejor comprensión leer este texto teniendo presente el mapa conceptual (esquema) trabajado en clase.

De las diferentes doctrinas socialistas surgidas en el siglo XIX, el marxismo es una de las más importantes por la incidencia que tuvo en su tiempo y por su influencia en las transformaciones revolucionarias del siglo XX.
Sus creadores fueron Carlos Marx y Federico Engels.

CARLOS MARX (1818 – 1883), de nacionalidad alemana y perteneciente a una familia burguesa judía convertida al protestantismo, hizo estudios de derecho, historia y filosofía en las universidades de Bonn y Berlín, graduándose en filosofía en la universidad de Jena. Deseaba dedicare a la docencia, pero las circunstancias lo orientaron hacia el periodismo. Sus actividades políticas lo obligaron a marchar de un país a otro hasta que se radicó definitivamente en Inglaterra, viviendo modestamente con su familia y recibiendo la ayuda permanente de Engels.

FEDERICO ENGELS (1820 – 1895), también de nacionalidad alemana, vivió desde 1842 en Inglaterra, teniendo a su cargo una fábrica de tejidos. Vinculado con los grupos socialistas alemanes e ingleses, desarrolló una intensa labor periodística y de organización del movimiento obrero. Después de 1843, mantuvo una íntima amistad con Marx, a quien ayudó económicamente y con quién colaboró en forma permanente reconociéndolo como su maestro.

EL MATERIALISMO DIALÉCTICO

El nombre correcto de la filosofía de Marx y Engels es el de materialismo dialéctico. Efectivamente, se trata de una concepción filosófica y, como cualquier otra de su misma naturaleza, le interesa una explicación de los fenómenos del universo y de las relaciones del hombre con ese universo. El materialismo dialéctico es una concepción del mundo.
Para Marx el hombre conoce porque actúa (su teoría del conocimiento); para él sólo a través de la actividad se llega al conocimiento. A esa actividad la denominó “praxis”. De esta posición deriva Marx su postulado de que el materialismo dialéctico no sólo interpreta al mundo, sino que desea transformarlo.
El materialismo sostiene que la materia es anterior a la idea, al espíritu; decir pues, que Marx es materialista, significa que se afilia a la concepción materialista del universo, y que cree que lo material condiciona el pensamiento, las ideas del hombre.
La dialéctica es la evolución, el cambio, el devenir, la transformación de las realidades materiales y espirituales. Para Marx las cosas cambian porque existe dentro de ellas una contradicción, una oposición de contrarios, una lucha.
Entonces el “materialismo dialéctico” de Marx es una concepción filosófica que sostiene que la materia es previa a la idea y la determina, y que todo evoluciona, todo cambia dialécticamente, o sea, a través de la oposición, de la lucha, de la contradicción. Los cambios que se produzcan en la naturaleza, en la realidad social, en el devenir histórico, repercutirán en la ideología.
El materialismo dialéctico es una concepción filosófica. Aplicado a la historia, recibe el nombre de materialismo histórico.

EL MATERIALISMO HISTÓRICO

Marx quiso estudiar las causas que producían la miseria de la clase obrera y para ello se internó en el análisis de la sociedad y de la economía que la engendraban. Llegó a la conclusión de que la miseria y la alineación del hombre no se resolvían obteniendo mejoras en las condiciones de trabajo y en el salario, sino transformando la sociedad. Es decir, eliminando las condiciones económico – sociales que producían tales consecuencias, y creando una nueva sociedad y una nueva economía donde “el hombre no fuera explotado por el hombre”.
Analizó los fenómenos de la producción y de la distribución e intentó desentrañar las leyes de la evolución de la sociedad capitalista, así como sus contradicciones que según él, la transformarían dialécticamente en otra sociedad: la socialista.
Como Marx era materialista, se deduce que el factor material tuvo para él primordial importancia. Cuando estudia una sociedad, o “estructura social”, como la llama, observa lo siguiente: que toda sociedad tiene una base, una “infraestructura”, que es su economía. Sobre la economía se apoya la sociedad o “estructura social”, y sobre ésta lo que la sociedad piensa y cree: el derecho, la religión, la ciencia, el arte, la filosofía, todo lo cual recibe el nombre de “superestructura”.
Supongamos una sociedad muy primitiva. Su infraestructura, o sea, su economía, es la caza. La sociedad que esta economía engendra es una sociedad simple donde no hay mayores diferencias entre los hombres: una tribu, que tiene un jefe o un consejo de ancianos que la dirige, y donde todos los hombres son iguales y se reparten el producto de la caza. Su superestructura es también rudimentaria: un arte mágico, donde se representan los animales que sirven de sustento a los hombres, una religión zoomórfica que los endiosa, etc.
A fines del siglo XIX fue muy criticada esta posición porque se sostenía que el hombre tenía cabeza, pensaba, y podía modificar la infraestructura. Engels (Marx ya había muerto) contestó desarrollando el concepto de la “acción recíproca”: así como la infraestructura influye en la sociedad y en la superestructura, también hay elementos en la superestructura que pueden provocar una modificación en la economía, o sea, en la infraestructura.
Además, es útil recordar que el materialismo dialéctico se propone no sólo describir, sino transformar el mundo. Como toda doctrina filosófica y política, pertenece a la superestructura. Si la superestructura no pudiera influir en la economía y en la sociedad, el materialismo dialéctico sería inútil, no tendría objeto. Esa es la respuesta que los marxistas dan a aquellas críticas.

DINÁMICA DE LAS SOCIEDADES.

Como la economía es el elemento determinante de la sociedad, Marx concentra su estudio en la infraestructura, donde encuentra dos elementos definidos:
1. las fuerzas de producción: serían tres: la naturaleza; los instrumentos de producción (utensilios herramientas, máquinas); y el hombre.
2. las relaciones de producción: son las relaciones o las posiciones que los hombres adoptan en el proceso productivo, es decir, las clases sociales.
Las fuerzas de producción son un elemento dinámico que progresa, que se perfecciona incesantemente: desde el arado de madera hasta el moderno tractor, desde la carreta hasta el ferrocarril. Y también se perfecciona el hombre productor: desde el cazador paleolítico hasta el técnico moderno. Ese progreso permanente es lo que hace el dinamismo de las fuerzas de producción, lo que impulsa a la economía hacía nuevas formas de desarrollo y de abundancia. Pero frente a esas fuerzas dinámicas, están las relaciones de producción que son estáticas, fijas, que no responden a los progresos técnicos: son las clases sociales.
Según las épocas, los hombres se alienaron en estas relaciones de producción, o, lo que es lo mismo, en estas clases sociales: amo y esclavo, señor feudal y siervo, patrono y obrero. Estas estructuras sociales, que siempre tienen un sector favorecido, no quieren desaparecer frente al progreso de las fuerzas de producción que en determinado momento exigen otra conformación social. Y entonces se produce el choque, el enfrentamiento, la lucha, entre las fuerzas de producción y las relaciones de producción: es la época de la revolución social
Marx sostiene que esa sociedad capitalista (tesis) engendra a su propio enemigo, el proletariado (antítesis); del enfrentamiento entre ambos surgirá la sociedad socialista (síntesis). Marx cree que este desenlace será ineludible porque las propias contradicciones internas de la sociedad capitalista la llevaran a él. Esas contradicciones están representadas en el hecho de que la producción es social (el grupo de obreros que trabaja en una fábrica), mientras la propiedad de los medios de producción (máquinas) y el beneficio que se obtiene de ella es individual (del dueño de la fábrica). Esto implica que el beneficio o ganancia que obtiene el patrón lo realiza a expensas del trabajo de los obreros; cuanto menos pague, más dinero ganará. Lo cual lleva, sostiene Marx, a la crisis periódicas que sufre el capitalismo: de superproducción o infraconsumo. Por sus bajos salarios los obreros no pueden consumir, la producción se acumula sin vender, las fábricas cierran, los proletarios se quedan sin trabajo, toda la sociedad padece. Por lo tanto, “la sociedad no puede seguir viviendo bajo el imperio de esa clase; la vida de la burguesía se ha hecho incompatible con la de la sociedad”. Entonces surge la revolución social.
Es una lucha social, de clase contra clase. Marx y Engels comienzan el “Manifiesto Comunista” afirmando: “La historia de todas las sociedades que han existido hasta nuestros días es la historia de la lucha de clases”. Así, es la clase burguesa la que derrotó en la Revolución Francesa a la clase feudal; y así será el proletariado el que derrotará a la burguesía y hará surgir la nueva sociedad. De esta forma la sociedad que la burguesía ha creado deberá dejar paso a otra nueva. De esta manera, a través del choque de clases, es como Marx explica el pasaje de una sociedad a otra, y más específicamente el pasaje de la sociedad capitalista a la sociedad socialista.
Podemos analizar más detenidamente este último episodio, porque en él se encuentra lo esencial del pensamiento marxista. Para ello vamos a darle cierta ordenación arbitraria a las distintas ideas de Marx, para que se haga más comprensible el proceso que él señala.

En primer lugar, el concepto del valor – trabajo. Un objeto vale por el trabajo que haya costado producirlo; su valor es el trabajo contenido. El valor de la materia prima depende del trabajo que le llevó al hombre conseguirla; por ejemplo, es más difícil hallar y extraer oro de una mina que hallar y cortar madera en un bosque, por eso el oro vale más. Lo mismo ocurre con los artículos manufacturados: si un traje leva el doble de trabajo que una camisa, valdrá dos veces más el traje que la camisa. Pero, ¿cómo se mide el trabajo necesario para hacer uno y otra? Por el “tiempo de trabajo necesario”. La cantidad de “tiempo de trabajo necesario” incorporado a un artículo es lo que le da su valor, y además lo que permite establecer una relación de valor, una medida, entre ese artículo y otros (ejemplo: el traje insumió el doble de “tiempo de trabajo necesario” que la camisa).
En segundo lugar el concepto de plus – valía, quizás la idea económica más importante de Marx. Significa “mayor valor”: es la cantidad de trabajo no pagado al obrero que queda a beneficio del patrono. Por ejemplo: el patrono le paga un salario mínimo al obrero y ese salario lo rescata con el valor de los artículos que el obrero produce en cinco o seis horas de trabajo; pero en esa época, el obrero trabajaba doce o catorce horas diarias, lo que quiere decir que con su trabajo producía valores muy superiores a los que él recibía a través del salario. Esos “valores mayores”, que produce pero no cobra, quedan a beneficio del patrono, son la “plus – valía”.
En otras palabras, la diferencia que hay entre el valor de los objetos que el proletario produjo y el valor del salario que recibió, es la plus – valía.
En tercer lugar, el concepto de la concentración de capitales.
Esquematizando la idea, podemos decir que cuantos más obreros tenga un patrono más plus – valía ganará y más se enriquecerá. Cuánto más rica una empresa, mayor competencia podrá hacer a las más débiles, conduciéndolas a la ruina. Los pequeños comercios y empresas cerrarán, los pequeños propietarios se convertirán en proletarios para vivir, la clase media irá desapareciendo, la sociedad terminará polarizándose entre una minoría de muy ricos, dueños de todas las empresas y fábricas, es decir, de todos los medios de producción, y una inmensa mayoría de muy pobres o proletarios. Se producirá así, piensa Marx, la concentración de capitales en unas pocas decenas de hombres y grandes empresas monopolistas; y por el otro lado, millones de obreros desposeídos y miserables. Entonces, los objetos que salen de las fábricas no pueden ser comprados por casi nadie; se producen las crisis de superproducción o infraconsumo cada vez más graves, cada vez más profundas, hasta que el deteriorado sistema sea destruido por una revolución proletaria.

El cuarto concepto es el de la revolución social o sea la lucha de clases (proletarios contra burgueses). Esa revolución social llevará al proletariado a tomar el Estado. Dicha revolución deberá ser llevada a cabo por el proletariado organizado y no a través de hechos puntuales e individuales. El proletariado utilizará su fuerza para expropiar a la burguesía y eliminarla como clase aparte. Socializará entonces todos los medios de producción: tierra, fábricas, es decir, de propiedad privada que eran los convertirá en propiedad de toda la sociedad. Y finalmente impondrá todas las condiciones necesarias para el establecimiento de una sociedad socialista.
El último concepto es el de la sociedad socialista, que tendrá los siguientes caracteres:
• no habrá clases sociales; había dos, burguesía y proletariado, pero el último absorbió, integró dentro de sí a la primera al desposeerla de la propiedad privada, que era la que le daba un basamento social distinto. Al ser ahora la propiedad social, común a todos los hombres, no existirán clases.
• no habrá Estado. Él desaparecerá lentamente para dejar lugar a la auto – administración de los hombres.
• la humanidad se organizará en comunidades de producción y de consumo, donde todos trabajarán y todos consumirán el producto de ese trabajo. En una primera etapa, a cada uno se le daría “de acuerdo con su trabajo”, sería la sociedad socialista. En la segunda etapa, cuando las fuerzas productivas estuvieran desarrolladas al máximo, cada hombre recibiría “de acuerdo a sus necesidades”; sería la sociedad comunista.

domingo, 2 de octubre de 2011

MARXISMO

Marxismo

miércoles, 28 de septiembre de 2011

SOCIALISMO UTOPICO

El socialismo utópico hace su aparición a comienzos del S XIX.

Conforman respuestas a la situación en la que viven los obreros a raíz de los cambios acecidos con la revolución Industrial. Vimos con anterioridad las respuestas que habían surgido desde el seno de los propios trabajadores, ahora veremos las respuestas dadas por teóricos pertenecientes  a la burguesía e incluso a la nobleza. Estos criticarán el sistema económico vigente y propondrán nuevas formas de organización social y económica. El primer grupo de estos teóricos se denominan SOCIALISTAS UTOPICOS.

La denominación aparece por primera vez en la prensa francesa hacia 1838 y luego Marx  universalizará el concepto como forma de oponerlo al Socialismo científico. El error de los socialistas utópicos (que también lo hará extensible a los anarquistas) será su falta de interés por el estudio y la organización del conocimiento, al tiempo que les criticará su rechazo por la teoría del desarrollo histórico a través del conflicto de clases.
Althusser sostiene que son utópicos porque “… por una parte proponen objetivos socialistas a la acción de los hombres, pero por otra parte están basados en principios no científicos, principios de inspiración religiosa, moral o jurídica, es decir sobre principios ideológicos. Esta naturaleza ideológica repercute en los medios de acción a emplear para conseguir los fines: hablan del reino de la igualdad y de la fraternidad de los hombres y traducen estos principios morales y jurídicos en principios económicos tan ideológicos como los anteriores. Nunca podrán conducir a la revolución” Althusser, Louis “La filosofía como arma de la revolución”
Principios generales
A pesar de presentar ideas dispares, es posible establecer ciertos rasgos generales a todos ellos, en cierta forma todos comparten el análisis de la sociedad pero discrepan en las soluciones.
·         Ordenación de los asuntos humanos en base a la cooperación.
·         El objetivo será la felicidad y el bienestar a través de formas cooperativas de conducta.
·         Importancia de la educación.
·         Se manifiestan en contra de la competencia, del individualismo y de la primacía de la política.
·         Fuerte influencia del pensamiento de Rousseau (el hombre por naturaleza es bueno siendo la sociedad la que lo corrompe)
SAINT SIMON (1760 -1825)
Saint Simon
Pertenece a la nobleza francesa. Concebía a la sociedad sin extremos de pobreza o riqueza, según él los hombres deben producir de acuerdo a sus capacidades y ser remunerados de acuerdo a sus aptitudes. No concibe el antagonismo de clases (burguesía-proletariado), ambos, sostenía son protagonistas. En este sentido divide a la sociedad entre trabajadores industriales (obreros, artistas, sabios, técnicos) y ociosos (nobleza y militares). El rol de estos dos será para los primeros gobernar y producir mientras que los segundos son necesarios porque consumen.
La sociedad, a través del Estado, transformado y controlado por los trabajadores industriales debía planificar y organizar el uso de los medios de producción a fin de marchar a la par con los descubrimientos científicos.
Con respecto a la propiedad privada sostendrá, que la misma debe extenderse a todos los miembros de la sociedad.
FRANCOIS FOURIER (1772 – 1837)
F. Fourier
A diferencia de Saint Simón pertenecía a las clases populares. Su objetivo era la construcción de pequeñas comunidades en las que todo perteneciera a todos, con casas colectivas y cooperativas de consumo. Logró fundar algunas de estas comunidades, denominadas Falansterios, las mismas estarían integradas por 1600 personas que tendrían a su cargo el cultivo de 400 has.
Sostendrá que en la sociedad capitalista la mayoría de los individuos tienen trabajos que no les agradan, por lo cual la producción no es satisfactoria y los hombres se sienten desdichados. Si los hombres pudieran trabajar en lo que les gustara, éstos serían mas felices y la producción aumentaría
ROBERT OWEN (1771 – 1858)
Owen
Inglés, proveniente de un hogar trabajador, comenzó a ganarse la vida  a los 9 años como aprendiz en una fábrica de paños. Precursor del derecho al trabajo y del cooperativismo puso en práctica su teoría en una pequeña fábrica de su propiedad en New lanark:
Fabrica de New lanark
·         Humanizar las condiciones de trabajo.
·         Evitar el trabajo de los niños o reducirles la jornada laboral a 10 horas.
·         Prohibir el castigo a los niños obreros.
·         El precio de los bienes es el costo de la producción, no se admiten beneficios.
·         El capital privado debe socializarse.
*          Los obreros deben sindicalizarse.
·         Escuelas infantiles.
·         Seguros de enfermedad y vejez
PRODHON (1809 – 1865)
Amigo de Marx hasta que se distancian intelectualmente. Prodhon escribe “La filosofía de la miseria” y Marx lo refuta con la publicación de “La miseria de la filosofía”.
Sus ideas centrales:
Proudhom
·         Rechaza la lucha de clases.
·         Propone la creación de un Banco que preste sin intereses y que permitiera el pago con productos.
·         Rechaza la existencia del Estado.
·         La propiedad privada es injusta.
LOUIS BLANC (1813 – 1882)
De extracción obrera, teórico del Socialismo parlamentario basado en el sufragio.
En materia económica sus propuestas fueron:
·         Creación de talleres de trabajo impulsados por el Estado que luego serían administrados por los obreros.
·         Todos los individuos tienen derecho al trabajo y a un salario digno que les permita vivir dignamente y ahorrar.
LOUIS AUGUSTE BLANQUI  (1805 – 1881)
Blanqui
Partidario de la Lucha de clases y de la revolución, organiza el sindicato de estudiantes universitarios. A lo largo de su vida tuvo un mayor poder de convocatoria entre los estudiantes que entre los obreros. Difundió su pensamiento a través de un diario, por el fundado “Ni dios ni amo”.
Fue considerado uno de los ideólogos de la Comuna de París (1871), razón por la cual fue criticado por Marx, quien lo acusó de “infantilismo revolucionario”.

jueves, 22 de septiembre de 2011

PRIMERAS RESPUESTAS A LA CUESTION OBRERA

Un proceso de transformación tan radical, como lo fue la Revolución Industrial, provocó indudablemente cambios en las ideas políticas y en la forma en que las clases sociales se enfrentaban a las nuevas condiciones. Entre los efectos negativos de las nuevas formas de producción y trabajo estuvieron las duras condiciones de los trabajadores. Los progresos y la mejor calidad de vida que favorecieron a la burguesía no alcanzaron a la vida de los trabajadores de las ciudades y sus familias.

Los trabajadores de las ciudades, y también del campo, intentaron organizarse fundamentalmente a partir de la primera mitad del S XIX. Estos intentos de organización tuvieron por cierto sus primeros antecedentes en los “gremios” por oficios medievales y también, en cierta forma,  en algunas iglesias, como la Metodista, Cuáqueros y Baptistas, que influenciadas por las ideas del Iluminismo y del racionalismo comenzaron a apoyar las libertades civiles y religiosas  al tiempo que aplicaron en algunas zonas de Inglaterra los principios del autogobierno y la autonomía locales.
No podemos pensar, por ejemplo que aquellos trabajadores rurales expulsados de sus tierras y convertidos ahora en trabajadores fabriles en las ciudades, rápidamente  formasen o se acoplaran a movimientos obreros organizados. Esto llevará un proceso, esta nueva clase trabajadora encontrará, en primera instancia, su lugar de reunión en las parroquias y también en las tabernas (Hobsbawm, Eric “Rebeldes primitivos”) para luego si, pasar a las organizaciones seculares:

“Con mi estudio de la teología pronto empecé a percatarme de que las condiciones sociales del pueblo no son las que Dios se propuso que fueran. Las injusticias palmarias que fueron como administradas a mis padres y los terribles padecimientos que yo pasé en mi infancia se hincaron en mi alma como un hierro ardiente. Más de una vez juré que haría algo para mejorar las condiciones de mi clase” Testimonio de George Edwards, practicante Metodista  que luego pasa a convertirse en un sindicalista militante, citado por Hobsbawm, Eric “Rebeldes primitivos” p. 223)
Este proceso fue, en cierta forma lógico, en estas comunidades religiosas se revistió la protesta social con el lenguaje ya conocido de la Biblia y al alcance de la población menos instruida,  las costumbres y la cultura pre industrial se mezclan con los  primeros rasgos de la sociedad industrial.

Los primeros años del S XIX habían establecido un marco poco propicio para los intereses de los trabajadores: la “Combnation Acts” (1799 -1800) habían reforzado las armas legales de los patrones frente a las organizaciones obreras y la abolición del Estatuto de aprendizaje (1814) acabará con la regulación de un período de aprendizaje de 7 años previo al ejercicio de un oficio, con lo cual los artesanos perdían cierta protección frente a la presión de una mano de obra en constante aumento y unas tecnologías que lo descalificaban día a día.
Las reacciones a estas y otras medidas adoptaron distintas formas:

1.       LUDISMO: Este movimiento tuvo su momento de auge entre  el 1800 y el 1830 y debe su nombre a Ned Ludd, un tejedor que en 1779 destruye el telar mecánico en el cual trabajaba. Comienza en las ciudades y se extiende luego a las zonas rurales con la destrucción de máquinas trilladoras en la conocida como “Revuelta del capitán Swing” Estas acciones eran obra de campesinos y jornaleros , no eran delincuentes sino que creían en el “derecho natural”, el derecho a trabajar y ganar un salario digno, las máquinas los privaban de ese derecho.  Estos grupos fueron sistemáticamente reprimidos y no se limitaban a la destrucción de las máquinas. Así por ejemplo en 1817 se organiza la marcha de los Blonketeers (tejedores, artesanos y obreros textiles de Lancashire) y en 1819 se organiza un Mitin en Manchester. La respuesta gubernamental a la marcha de 1817 fue la supresión de las libertades constitucionales y la respuesta al mitin de 1819 fue en primer lugar una sangrienta represión que pasó a la historia con el nombre de “La matanza de Peterloo” y luego con la imposición de nuevas restricciones  a las libertades civiles. Hacia 1820 - 1830 este tipo de agitación social casi desaparece.
2.      PRIMERAS ORGANIZACIONES SINDICALES: hacia 1820 comienzan a sentarse las bases de una renovada actividad sindical que culminará hacia la primera mitad de 1830 con movimientos asociativos de carácter nacional. La abolición de las sanciones que desde  1800 pesaban sobre los sindicatos y el reconocimiento de éstos como agentes negociadores, aunque sujetos a un marco legal todavía restrictivo, facilitaron la actuación de la TRADE UNIONS. Si el Parlamento acordó estas concesiones fue por que las circunstancias políticas habían mejorado, al desaparecer la “amenaza” revolucionaria creada por la Revolución Francesa y al mostrarse ineficaces las medidas represivas tomadas a los efectos de frenar las manifestaciones violentas y el descontento laboral. De este período y de corta vida son los sindicatos de la industria Textil (1829) y el que agrupaba a Zapateros y Sastres (1834), ambos sindicatos sobreviven apenas un año y se disuelven. En el caso del sindicato de los Sastres y Zapateros, este se disuelve luego que los Sastres se levantan en huelga sin autorización del sindicato, como consecuencia estos se retiran del sindicato seguido por los zapateros en 1835. Durante este período, estas primeras organizaciones obreras poseían algunas limitantes: falta de un programa de acción política a mediano o largo plazo que los proyectara más allá de lo coyuntural.
3.       CARTISMO: Tuvo sus períodos de auge entre el 1838 -1839, 1842 -1848, períodos éstos que se coinciden con momentos de  fuerte crisis económica  en Gran Bretaña. Fue el movimiento organizado más importante y recogió fundamentalmente el descontento de ciertos sectores populares y radicales de clase media.  Poseía un carácter ambivalente en tanto era un movimiento de protesta originado por problemas económicos y sociales  y al mismo tiempo un movimiento político con un programa de reformas. En 1837 se da a conocer la “Carta del Pueblo”, que sería la plataforma del movimiento. La misma constaba de 6 puntos:
      a.       Sufragio Universal para hombres (recordemos que con la reforma de 1832 se excluye a los sectores populares del derecho al voto).
       b.      Parlamento anual.
      c.       Voto secreto.
      d.       Igualdad de distritos electorales.
       e.      Pago a los miembros del Parlamento.
       f. Abolición de los requisitos de poseer propiedades a los efectos de  acceder al Parlamento     Hacia 1839 se reúne la primera Convención Nacional del Cartismo (solo la mitad de los delegados eran trabajadores) y se acuerda elevar la Carta al Parlamento, se prevé que en caso de ser rechazada por el mismo se tomarán medidas que irían desde el retiro de dinero de los Bancos al llamamiento a la huelga general. El Parlamento no tomó en cuenta la Carta y a posteriori y ante una mejora en la situación económica de Gran Bretaña el movimiento se disuelve al retirar las clases medias su apoyo. Su última etapa de auge se cerrará hacia 1848 cuando logran incluir un parlamentario y ante la convocatoria a un acto el 10 de abril de 1848 en Londres el mismo es duramente reprimido por la policía.
      ¿Cuáles fueron las razones de su fracaso?
      a.       Ausencia de acuerdos con respecto a las medidas de presión a tomar.
      b.      Algunas ideas que se manifestaban en la Carta eran aun absolutamente extrañas para la población, por ejemplo la idea del voto universal (masculino).
      c.       El uso de la fuerza era rechazado por las clases medias.
      d.      Burgueses y terratenientes se unen contra él.
      e.      Crecimiento del aparato represivo del Estado tanto en número como en tecnología, el telégrafo por ejemplo permitió la rápida comunicación entre la policía de diferentes ciudades.
       f.        La propia actitud del gobierno, por un lado reprime en forma selectiva y luego negocia.
4.       CONFORMACION DEFINITIVA DE LOS SINDICATOS: Entre la última oleada Cartista (1848) y la creación del Partido laborista en 1906, se produce el verdadero proceso de conformación de los sindicatos de trabajadores. Este proceso se puede dividir en dos períodos:
     a.       Entre 1848 y mediados de 1880: durante este período los sindicatos estarán integrados por los sectores de trabajadores mejor remunerados y plantearán reivindicaciones de carácter reformista, se priorizarán los acuerdos con los patrones por ramas de actividad.
     b.      Hacia finales de 1880 asistimos a un sindicalismo más abierto a sectores semiespecializados o no especializados con planteamientos más radicales en cuanto a sus relaciones con los patronos. Los sindicatos ahora serán más sensibles a las ideas socialistas y a la necesidad de la conformación de una organización política propia a través de la cual hacerse oír en el Parlamento, cosa que recién conseguirán en 1906. Se consolida en este período un proceso de toma de conciencia de sus propios intereses en forma paralela al afianzamiento del capitalismo. Como afirma Hobsbwam es hacia finales del S XIX que emerge un estilo de vida homogéneo entre los trabajadores, es en este período que saldrán a la luz lo que serán los símbolos clásicos de la cultura obrera: el futbol, el music hall, el uso de la gorra plana con visera y las apuestas, todo esto ayudado por la segregación residencial de los obreros (separación de barrios obreros de los barrios residenciales).